¿Qué tienen que ver los referéndums de Kurdistán y Cataluña?

Kurdistán

El pasado 25 de septiembre, el Gobierno Regional Kurdo de Irak celebró un referéndum de independencia. Los resultados aún se desconocen, pero la participación oficial se sitúa en torno al 72%, probablemente con un 75-80% de voto afirmativo.

A cinco días del 1-O, la pregunta es inevitable: ¿qué tienen en común y en qué se diferencian los referéndums de independencia anunciados por los gobiernos catalán y del Kurdistán iraquí?

Si bien la comparación más inmediata es que ambas convocatorias se hicieron sin el acuerdo del estado, es interesante ver en profundidad los puntos en común y las diferencias de los casos kurdo y catalán.

Las ideas de “nación” y “pueblo” están muy presentes tanto en Cataluña como en el Kurdistán iraquí, y aparecieron, con enormes diferencias y niveles de profundidad, hacia finales del siglo XIX.

En Cataluña, habitualmente se consideran personajes de la segunda mitad del siglo XIX como Valentí Almirall y Torres y Bages como los iniciadores del catalanismo político.

Por su parte, el think-tank estadounidense Council on Foreign Relations define los kurdos como “uno de los pueblos indígenas de Oriente Medio, y el cuarto grupo étnico más grande de la región”. No obstante, esto no les dota necesariamente de una conciencia nacional.

Según el historiador de la Universidad de Bolonia Lorenzo Kemal, “no hay pruebas de que los kurdos pensaran en términos de un solo pueblo kurdo hasta el final del siglo XIX“. Kemal continúa afirmando que, si bien los kurdos son un grupo humano identificable desde hace al menos dos mil años, tan sólo adquirieron una identidad étnica propia hace poco más de un siglo.

A estas consideraciones hay que añadir que el referéndum kurdo sólo se planteó en la zona kurda de uno de los cuatro estados que tienen una población kurda considerable: Irán, Irak, Siria y Turquía. Los kurdos se han dividido ellos mismos, tanto a nivel del Kurdistán iraquí como a nivel internacional. Hoy por hoy, no parece haber ningún proyecto nacional que agrupe kurdos de los cuatro estados.

Los aproximadamente 30 millones de kurdos hablan kurdo, una lengua indo-europea relativamente cercana al Persa. Sin embargo, a diferencia del catalán, el kurdo no ha sido nunca utilizado a nivel literario y le falta estandarización. De hecho, hoy en día, el kurdo no es un idioma único con el que los 30 millones de kurdos se pueden entender, sino una serie de dialectos interrelacionados.

Si bien el catalán es idioma oficial de Andorra y co-oficial en Cataluña, las Islas Baleares y la Comunidad Valenciana (en este último caso bajo el nombre oficial de “valenciano), el kurdo es idioma co-oficial en el Kurdistán iraquí y está también reconocido como lengua minoritaria en Armenia. Ninguno de los otros países con población kurda lo reconoce.

Ni el proyecto independentista catalán ni el kurdo gozan de apoyos reputados a nivel internacional. Como Foreign Policy afirma, el Kurdistán iraquí “tiene muchos apoyos en Washington, sólo que no para la independencia“. La Casa Blanca advirtió que la votación podría provocar una nueva escalada de la violencia étnica en Irak. Este país ha vivido durante los últimos 12 años una situación que rozó la guerra civil entre sus dos grupos mayoritarios, chiíes y suníes.

Por otra parte, sin embargo, Washington ha entrenado y pagado una “estructura de estado” (por emplear el lenguaje del ejecutivo catalán) básica por Kurdistán iraquí: unas fuerzas armadas propias (los “peshmerga”), incluyendo artillería y vehículos blindados. De hecho, el estado moderno y su administración aparecieron en buena parte con el fin de apoyar a los ejércitos de los monarcas absolutistas.

A diferencia de Cataluña, el Kurdistán iraquí está militarmente amenazado por los estados vecinos: Turquía e Irán están llevando maniobras militares cerca de la región kurda como aviso, y el presidente turco Recep Tayyip Erdogan ha amenazado directamente con una intervención militar. Ambos países temen por el precedente que pueda suponer el referéndum para sus propias minorías kurdas.

No obstante, llama la atención que, mientras el gobierno español ha reforzado muy sustancialmente la presencia policial del estado en Cataluña, el gobierno iraquí no lo ha hecho. Los peshmergas controlan posts fronterizos con Irán y operan como único cuerpo de seguridad en la región.

Además de la evidente cuestión identitaria, tanto en el caso kurdo como en el catalán juegan factores económicos relevantes. La demanda catalana de un “pacto fiscal” fue la antesala del soberanismo. Además, el movimiento independentista catalán sitúa el déficit fiscal desproporcionado y la insuficiente inversión en infraestructuras entre los principales agravios atribuidos a España.

En cuanto al Kurdistán iraquí, los peshmergas tomaron en el 2014 el control de Kirkuk, una región mayoritariamente no kurda pero extremadamente rica en petróleo. Ahora, paradójicamente amparándose en un artículo de la Constitución iraquí, buscan que forme parte del futuro Kurdistán independiente. Además, el gobierno regional kurdo ha concedido ventajas a multinacionales petroleras como la noruega DNO para operar en su territorio. También ha firmado recientemente la construcción de nuevos oleoductos con la empresa rusa Rosneft. Como Cataluña, Kurdistán independiente incluye la promesa de más dinero para los kurds.

El Kurdistán iraquí sufrió terriblemente a manos del régimen de Saddam Hussein a finales de los años 80. Una vez terminada la sangrienta guerra contra Irán, Saddam lanzó la campaña militar conocida como al-Anfar con el objetivo de acabar de una vez por todas con las aspiraciones kurdas al autogobierno. Se calcula que entre 70.000 y 100.000 kurdos perdieron la vida, la inmensa mayoría civiles. Catalunya no ha vivido una represión tan violenta dirigida contra sus aspiraciones de autogobierno (considerando que la Guerra Civil tenía causas mucho más complejas), si bien, España se sirvió en varias ocasiones de su posición preeminente para anular la autonomía política concedida a Cataluña.

Otro interesante punto en común del caso catalán y el kurdo es que los dos referéndums se plantean en regiones que gozan de una autonomía acordada con el estado. El Kurdistán iraquí es la única región mayoritariamente poblada por kurdos que cuenta con una administración y órganos de representación propios, el “Gobierno Regional Kurdo”.

Establecido en 1992 tras la derrota de Saddam Hussein en la Guerra del Golfo y el vacío de poder que siguió el Kurdistán iraquí, la nueva constitución iraquí de 2005 lo reconoció oficialmente a nivel estatal.

En esta cuestión, Kurdistán está sin duda más avanzado que Cataluña. Según Al Jazeera, “el gobierno regional kurdo ya opera como un estado-nación independiente con su propio parlamento, fuerzas armadas (conocidas como los ‘peshmergas’) y política exterior“.

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