La ciencia contra la perspectiva de género

Una de las características más destacadas de la perspectiva de género LGBTI es negar todo debate racional sobre sus fundamentos y las conclusiones que establece a partir de ellos. Cualquier intento de aportar racionalidad a sus supuestos y conclusiones es perseguido, descalificado y penalizado. Se busca amedrentar como única forma de mantener sus falsos supuestos. La perspectiva de género y la intolerancia son caras de una misma moneda. Su aceptación es ciega o no es.

Uno de sus fundamentos esenciales es el otorgar una carácter secundario, si no marginal, a la base biológica de la naturaleza humana, lo que determina la existencia de dos sexos, el masculino y femenino, junto con las diferencias biológicas que esta dualidad establece, y que poseen un carácter complementario, que es lo que consigue generar nueva vida. Cada ser humano es fruto de la complementariedad genética entre un hombre y una mujer. Sin ella, la sociedad humana no existiría. Esto explica de forma clara la organización de la sociedad, que varía con la circunstancia histórica, pero que siempre tiene como fundamento la reproducción y la educación de los hijos. En la Grecia clásica la mujer estaba relegada a un plano muy secundario, las relaciones sexuales entre hombres, sobre todo entre adultos y efebos, estaba socialmente aceptada. Pero nuca se les ocurrió que tal relación fuera igual a un matrimonio, y este estaba en el centro de la vida social por una razón decisiva: los hijos y su cuidado. El Gender reniega de esta función natural básica, declara que las identidades sexuales son múltiples y polimorfas, que no pueden ser fijadas y que son resultado de la cultura del deseo.

Ahora, una vez mas un reconocido científico especializado en biología evolutiva señala que la homosexualidad se debe a una alteración de dos genes, y explica su persistencia en una proporción reducida, a pesar de no reproducirse, por su trasmisión por la vía familiar femenina que posee otra modificación genética que le otorga una mayor fecundidad. Es la interpretación genética de la homosexualidad y el señalamiento de su importancia en el ser humano, aunque no su fatalidad, porque como en otras alteraciones genéticas su existencia puede que por sí sola no sea suficiente para desencadenar el comportamiento homosexual. El medio, es decir su interacción, el fenotipo, es la llave que en una medida variable abre esta puerta. En cualquier caso una constatación científica más de que la regularidad de ser humano está fijada por su naturaleza, y que son alteraciones de la misma, en este y en otros casos que poseen igual raíz genética que, junto con las condiciones externas, culturales, psicológicas, familiares, determinará el comportamiento homosexual. El ser humano no es sexualmente polimorfo, como pretende la ideología gender, no existen identidades mas allá del común denominado de lo humano, y su diferenciación complementaria hombre-mujer. Lo que existen son propensiones genéticas, estilos de vida, deseos, pulsiones i prácticas sexuales, que señalan determinadas diferencias, pero todas ellas forman parte de la única identidad humana. La igualdad de derechos, el respeto, se asienta sobre esa unidad e igual dignidad, que pasa obviamente por el reconocimiento de que lo es distinto no puede ser igual, como es evidente en el caso del matrimonio entre un hombre y una mujer. La perspectiva de género simplemente no sirve para describir la realidad. Entonces, siendo así, ¿como puede tener la pretensión de interpretarla?

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