Los retos del cambio climático que amenazan a la humanidad: los mares, el petróleo y el calentamiento

La evolución del cambio climático está marcando un antes y un después amenazadorLa evolución del cambio climático está marcando un antes y un después amenazador

El eterno debate sobre el calentamiento global y el cambio climático está cobrando estos días una especial relevancia debido a las conclusiones de algunos estudios y las decisiones de mandatarios como los de Estados Unidos y Noruega de multiplicar las extracciones de petróleo en zonas hasta ahora protegidas. Son los retos del cambio climático que amenazan a la humanidad, y la mano del hombre está presente en todos ellos.

Veamos cuatro ejemplos concretos: un estudio internacional publicado en la revista Science advierte de que se está agotando el oxígeno de los mares; la NASA constata que 2017 ha sido el año con mayor calentamiento del planeta sin estar asociado al fenómeno climático del ‘Niño’; Noruega extraerá petróleo en el Ártico; y Trump autoriza prospecciones petrolíferas en el 90% de aguas estadounidenses.

Por otra parte, hay que recordar que otros factores determinantes del cambio climático de los que apenas se habla son el turismo masivo y el deshielo del permafrost, también relacionados con acciones humanas.

Mientras tanto, estados y organismos internacionales se muestran incapaces de frenar la escalada de agresiones al medio ambiente y miran hacia otro lado. Vayamos a los datos concretos.

Una de las cuestiones que plantea el estudio internacional publicado la semana pasada en Science es el constante incremento del volumen de agua de los mares y océanos que está desprovisto de oxígeno, que se ha más que cuadruplicado en los últimos 50 años, según informaba el diario La Vanguardia el pasado 6 de enero.

En la medida en que se agota cada vez más el oxígeno de los mares y los océanos, van perdiendo su capacidad de albergar animales, plantas y microorganismos esenciales como fuente de recursos para los humanos.

Los responsables del estudio destacan que el calentamiento, impulsado por la acumulación de gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono, es el principal causante de la desoxigenación que avanza en mares y océanos.

Al cambio climático por esta causa se suma el vertido de residuos y de restos de fertilizantes, que también influye negativamente en la presencia de oxígeno en el agua.

“Para muchos organismos marinos, los niveles más bajos de oxígeno pueden reducir la supervivencia y el crecimiento, alterar el comportamiento, perjudicar la reproducción, alterar la respuesta inmune y aumentar la enfermedad”, advierten los investigadores en las conclusiones del estudio.

“La disminución del oxígeno en el océano es uno de los efectos más graves de las actividades humanas en el medio ambiente”, añade Denise Breitburg, autora principal del trabajo y ecóloga marina del Centro de Investigación Medioambiental Smithsonian en Maryland, Estados Unidos.

Al mismo tiempo, Lisa Levin, oceanógrafa de la Institución Scripps de Oceanografía de la Universidad de California en San Diego, considera que “para detener este declive, el mundo necesita frenar el cambio climático y la contaminación por nutrientes”.

Vladimir Ryabinin, uno de los 26 coautores del estudio, señala por su parte que “los efectos combinados de la carga de nutrientes y el cambio climático aumentan enormemente la cantidad y el tamaño de las zonas muertas en el océano abierto y en las aguas costeras, donde el oxígeno es demasiado escaso para sustentar la mayor parte de la vida marina”.

Precisamente, en relación al calentamiento global que causa la disminución de oxígeno en los océanos, datos provisionales que provienen de la NASA advierten de que el pasado 2017 ha sido el

segundo año más caluroso registrado hasta ahora, si se tiene en cuenta que el año pasado el planeta no sufrió los efectos de calentamiento que ocasiona el fenómeno del ‘Niño’, como se puede observar en este gráfico, reproducido a partir de la información publicada al respecto en La Vanguardia el 3 de enero.

Hay que precisar que los años 2014, 2015 y 2016 marcaron una racha en que se dieron sucesivamente aumentos récord de temperaturas. De hecho, 2016 fue el año más caluroso hasta ahora, aunque sí estuvo condicionado por un fortísimo episodio del ‘Niño’.

“El hecho de que hayamos tenido el segundo año más caluroso sin el forzamiento natural causado por el ‘Niño’ subraya la influencia que han tenido en el cambio climático las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por el hombre”, destaca Manola Brunet, directora del Centro para el Cambio Climático de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona.

“Lo realmente importante es la tendencia general a largo plazo del calentamiento seguida desde finales de 1970, especialmente la de este siglo. […] Aparte del aumento de temperaturas, estamos siendo testigos de un incremento de fenómenos meteorológicos más extremos, con repercusiones socioeconómicas enormes” destacó hace unos días Omar Baddour, funcionario científico principal de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

El último informe de la OMM advierte de que uno de los elementos indicativos del rápido cambio climático regional se da en el Ártico. La temperatura registrada en noviembre fue más de 6° C superior a la media en determinadas zonas de Svalbard (Noruega).

En relación a esta última cuestión, la justicia noruega avala la extracción de petróleo propuesta por el Gobierno y denunciada por Greenpeace. La sentencia de un tribunal de Oslo rechaza que el Gobierno de Noruega viole el acuerdo del Clima de París, aunque dicho acuerdo vetaba las perforaciones de suelo marino en esa zona.

Sin embargo la sentencia considera que el Gobierno noruego no es responsable de las emisiones de CO2 causadas por los hidrocarburos que exporta a otros países, por lo que avala su propuesta, que permite la extracción de petróleo en el Mar de Barents, en pleno círculo Polar Ártico, a 13 empresas petroleras mundiales.

“Si bien es una buena noticia que el juicio reconozca el artículo ambiental en la Constitución de Noruega (por el que se debe garantizar un medioambiente limpio para la salud e los noruegos), es muy decepcionante que descuide la responsabilidad de Noruega por dañar el clima del planeta“, ha declarado Truls Gulowsen, responsable de Greenpeace en Noruega.

La posición del Gobierno noruego es contradictoria con su postura ante los acuerdos del clima de París. Cabe recordar que Noruega fue el primer país industrializado en ratificar aquellos acuerdos, tan solo 20 días después de otorgar esta ronda de licencias (la vigesimotercera) para perforar el suelo marino en esta zona, por otro lado jamás explorada.

“El hecho de que un país que presume de políticas amigables con el ecosistema y que es progresista en su mentalidad medioambiental permita este tipo de actividades es contradictorio”, denunciaba recientemente el presidente del Consejo Ártico, el finlandés Aleksis Härkönen.

Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, también ha autorizado las prospecciones petrolíferas en esa zona, al dar luz verde a la extracción de petróleo en el 90% de las aguas estadounidenses, afectando así a las zonas costeras de los océanos Atlántico y Pacífico, así como a las aguas de Alaska, y desmantelando así las protecciones establecidas por su predecesor, Barack Obama, antes de dejar la Casa Blanca.

Trump, que había prometido más oportunidades de negocio a las petroleras, cumple su promesa con un nuevo plan presentado por el Departamento de Interior para el quinquenio 2019-2024, según información publicada por el diario El País, el pasado 5 de enero.

Su anuncio choca frontalmente con las organizaciones ecologistas e incluso con algunos políticos republicanos. “Trump es el único que confía nuestras costas a los gigantes del petróleo”, responden desde la organización ambientalista Sierra Club, en referencia al alto riesgo de levantar la protección que Obama había fijado hasta al menos el 2023.

El Departamento de Interior ya anunció también en octubre la mayor concesión hasta la fecha de derechos para la apertura de nuevos pozos en las aguas de Luisiana, Mississippi, Alabama y Florida. El área tiene el tamaño del Nuevo México y podrá empezar a ser explotada a partir del próximo marzo.

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