Una verdad olvidada /Otra verdad molesta /Una verdad ocultada marginada

verdad

Una verdad olvidada porque molesta y no encaja con la ideología hegemónica debe ser rescatada:

El agotamiento del capital moral puede ser más costoso que el agotamiento del capital físico“, escribió Fred Hirsch en “The Social Limits to Growth”. Fred Hirsch fue un economista excelente que en 1976 escribió un elaborado trabajo de gran impacto, “Los Límites Sociales al Crecimiento”, donde afirmaba que era la propia sociedad capitalista la que iba socavando sus posibilidades de crecer a largo plazo. Se trata, según el autor, del “legado moral debilitando” del capitalismo, dado que el mercado erosiona los valores morales de los que depende, heredados de la cultura preexistente, precapitalista y preindustrial. Hirsch es economista y hace su planteamiento en los términos académicos de su profesión, pero su argumento cobra mucha más fuerza si, en lugar de centrarnos en el sistema económico precapitalista, lo presentamos en términos culturales. Porque lo que el profesor británico viene a decir es que el sistema de valores y virtudes de los que surge el capitalismo es lógicamente previo a él, y corresponde a un marco de referencia definido por la razón objetiva que surge de la tradición basada en el humanismo cristiano. Los padres fundadores del capitalismo y el liberalismo estaban forjados en esta cultura, era su ambiente y no pretendían ni presumían que pudieran quedar tan alterados como la realidad de hoy en día lo constata. En la medida en que persiste parte de aquel marco originario, la economía de mercado funciona mejor, como lo demuestra la experiencia del renacimiento económico europeo de mediados del siglo XX, el “gloriosos treinta” (1947-1977). En la medida en que no es así, se producen las crisis, como lo constata la última y durísima que arrancó en 2007, con unas consecuencias que todavía nos hacen daño. La Gran Recesión que se origina en los Estados Unidos, tiene en su fundamento una causa moral. Hirsch, recordando un texto de Adam Smith, escribe: “El mercado depende todavía absolutamente de una comunidad que comparta valores como los de la honestidad, la libertad, la iniciativa, el ahorro y otras virtudes. Si todo valor económico derivara sólo de la satisfacción de las necesidades individuales, no quedará nada para restringir la satisfacción interesada, individualista, de las necesidades“. El capitalismo, si quiere refundarse y reformarse, debe transformarse en una economía donde el mecanismo sea el mercado, pero guiado por criterios sociales como en su momento realizó el llamado “capitalismo renano“, la economía social de mercado debe recuperar la coherencia con sus clásicos y sus fuentes, y asumir con plenitud el factor del capital moral y la forma de producirlo.

No hay comentarios.

Con tecnología de Blogger.