Lo apresaron por despedirse de unas religiosas expulsadas

Tres mártires del siglo XX en España nacieron un 28 de febrero: un párroco tarraconense, un laico apresado por despedirse de unas religiosas en Cartagena, y un agustino de Palencia. Este es, con 17 años, uno de los más jóvenes, y murió en el lugar y día con más mártires del siglo XX en España. En el mismo lugar y día mataron a otro mártir nacido un 29 de febrero, que también era agustino.

Joan Rofes Sancho, de 60 años (nació en 1876 en La Torre de Fontaubella, Tarragona), era párroco de Riudecanyes, fue asesinado el 12 de agosto de 1936 en su localidad natal y beatificado en 2013 en Tarragona. Su caso y el de los tres sacerdotes con él martirizados, lo relaté el 20 de febrero.

El beato Francisco Roselló.Francisco Roselló Hernández, miembro de la Asociación de Hijos de María de la Medalla Milagrosa, fue asesinado en su ciudad natal (Cartagena) el 18 de octubre de 1936, cuando contaba 29 años, y beatificado en Madrid el 11 de noviembre de 2017. En la biografía de la beatificación de vicencianos se explica cómo desde el estallido de la Revolución se significó como católico practicante:

El lunes 20 de julio de 1936 arrojaron repentinamente a las Hijas de la Caridad de la Casa de Misericordia. Enterado Roselló, consiguió adelantar a los coches que las llevaban custodiadas fuera de la población, despedirse de sor Francisca y recibir las últimas consignas para los congregantes. A partir de este hecho fue sujeto de persecución, como lo había sido unas horas antes D. Pedro Gambín. Lo prendieron en su domicilio el día 22 y lo tuvieron incomunicado, probablemente en el colegio Marista, hasta el 7 de octubre en que ingresó en la cárcel de San Antón.

Como en el registro a su domicilio le habían encontrado una medalla de la Virgen de la Caridad, un escapulario y dieciséis “cromos religiosos” y él mismo había confirmado su pertenencia activa a la Asociación de Hijos de María y a la cofradía California, en la cárcel le calificaron de “sectarista de organismos religiosos” e inmediatamente sometieron el caso al juez especial de Murcia, el mismo que unos días antes había condenado a muerte a sus tres compañeros de Asociación. Aquí empezó el juego sucio, porque el juez especial, que normalmente tiene unas horas para decidir sobre el reo, tardó 6 meses a dictar su providencia, que consistió en declararse incompetente toda vez, dice, “que contra el mismo no aparecen cargos que le inculpen como responsable de cualquiera de los delitos de la competencia de este juzgado”. En este tiempo tuvo lugar la saca de presos del 18 de octubre en la cual incluyeron a Francisco Roselló y lo mataron sin esperar la actuación judicial junto al congregante Isidro Juan Martínez.

30-N en Paracuellos

Luis Abia Melendro es, con 17 años, el octavo mártir más joven entre los del siglo XX español ya beatificados. Nació en 1919 en Abia de las Torres (Palencia), era alumno de filosofía agustino en El Escorial y fue ejecutado el día 30 de noviembre de 1936 en Paracuellos de Jarama (Madrid): el día y en el lugar del que hay más beatificados, ya que son 74 los mártires del 30 de noviembre que ya están en los altares (67 de Paracuellos). El Cementerio de los Mártires de Paracuellos es también el lugar de España en que están enterrados más beatos mártires (137 asesinados allí, más uno en Soto de Aldovea), al menos del siglo XX (ya que los de Cardeña, asesinados el 6 de agosto del año 953, fueron según parece 200).

El beato fray Macario Sánchez.

Macario Sánchez López, lacio profeso agustino que nació el 29 de febrero de 884 en Hoyocasero (Ávila), fue asesinado junto al anterior en Paracuellos de Jarama (Madrid). Contaba 52 años y, según relata su congregación, hizo retratos de sus compañeros en la prisión de San Antón:

Durante los casi cuatro meses de vida carcelaria fray Macario empleó parte de su tiempo en pintar con los escasos recursos de que disponía a mano y hacer retratos a lápiz. Se nos han conservado algunos retratos de agustinos.

Fue juzgado a finales de noviembre por un tribunal popular en la misma cárcel. Se le condenó a muerte por ser religioso. Su nombre figuraba en una larga lista de presos. Fue llamado, el último día del mes, a primeras horas de la mañana. Se le despojó de todas las cosas personales y se le ataron las manos a la espalda. Después de largas horas de espera en el salón de entrada, fue conducido a Paracuellos con otros 50 agustinos y sacrificado a media mañana el 30 de noviembre de 1936. Según testigos presenciales todos dieron grandes pruebas de fortaleza y fe cristiana, manifestada en sus palabras y en sus gestos.

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