La moda de clonar perros: cuando la muerte no es suficiente

Si Barbra Streisand quería que sus dos nuevas perras tuvieran el mismo aspecto que su querida Samantha, que murió el año pasado con 14 años, las clonaciones han sido un éxito. Si quería que fueran igual que Samantha incluso en el carácter, entonces no lo han sido.

Streisand declaró en una entrevista publicada el martes en Variety que había decidido clonar a Samantha y que para ello se utilizaron células de su boca y de su estómago. Las dos cachorras nacidas de las clonaciones, Miss Violet y Miss Scarlet, “tienen personalidades diferentes”, declaró Barbra Streisand, lo que confirma que el carácter no se puede clonar. La cultura del cumplimiento del deseo por encima de todas las cosas parece que ha topado con un límite.

La clonación de un perro se consiguió por primera vez en Corea del Sur en el 2005. Se realizó con la misma técnica con que se había clonado la oveja Dolly nueve años antes. El lebrel afgano nacido de aquella primera clonación, que murió en el 2015 cuando acababa de cumplir 10 años, se llamó Snuppy (en un juego de palabras con Seoul National University puppy, o cachorro, de la Universidad Nacional de Seúl).

A partir de aquel trabajo científico nació la compañía Sooam Biotech, fruto de una asociación entre científicos coreanos e inversores californianos. Los primeros cachorros clonados por encargo de clientes nacieron en el 2008 en Corea del Sur, donde tiene la sede la compañía. Según dos investigaciones periodísticas publicadas por Business Insider y por National Public Radio en el 2015, Sooam Biotech clonó más de 600 perros en sus primeros siete años de actividad. La ciencia puesta al servicio del mercado, un mercado donde prima la inmediatez y el culto por el yo.

Ambas investigaciones señalaban que Sooam Biotech cobraba 100.000 dólares (unos 80.000 euros) por intentar la clonación. La página web de la compañía no precisa el precio actual.

Una segunda compañía creada en Texas (EE.UU.), ViaGen Pets, cobra 50.000 dólares (40.000 euros) por clonar un perro, según ha informado esta semana The New York Times. La compañía también ofrece la clonación de gatos. ViaGen Pets advierte en su web que “los gatos y perros alumbrados por clonación tienen los mismos genes que los animales donantes y serán lo más parecidos posible al donante. La mejor manera de describirlo es decir que son gemelos idénticos nacidos en una fecha posterior. El entorno interactúa con la genética e influye en muchos rasgos, como la personalidad y el comportamiento”.

Estas advertencias contrastan con los textos de la web de Sooam Biotech, que aseguran que la clonación “es capaz de prolongar la relación con su perro devolviéndole los recuerdos que tiene con su amigo”.

La clonación, informa Sooam Biotech, puede realizarse a partir de células obtenidas del animal cuando está vivo o bien hasta cinco días después de la muerte. Se basa en extraer el núcleo de una célula del animal que se quiere clonar, ya que el núcleo contiene casi todo el ADN del animal. Posteriormente se inyecta este núcleo en el interior de un óvulo de una hembra de la misma especie. Se deja que el óvulo se desarrolle en un medio de cultivo adecuado en un laboratorio hasta obtener un embrión. Finalmente, se implanta el embrión con el ADN del animal que se quiere clonar en el útero de una hembra que se utiliza como madre de alquiler.

Según Sooam Biotech, el porcentaje de casos en que se consigue el nacimiento de un animal clónico se sitúa entre el 33% y el 40%. El mercado de la vida abre sus puertas, por ahora con mascotas.

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