El mártir que fue mendigo en Cuenca

Seis mártires del siglo XX en España nacieron un 28 de abril: dos claretianos gerundenses, un trinitario vizcaíno, más un marista y un redentorista burgaleses: este vivió como mendigo en Cuenca antes de ser encarcelado y morir enfermo: prueba de que no hace falta ser asesinado para ser declarado mártir; basta que los sufrimientos provocados por la persecución acorten notablemente la vida.
Beato Amado Amalrich.Amado Amalrich Rasclosa, clérigo profeso claretiano nacido el 28 de abril de 1912 en Celrá (Girona), tenía 24 años cuando lo fusilaron en Lleida el 26 de julio de 1936 junto con otros 15 claretianos con los que también fue beatificado el 21 de octubre de 2017 en Barcelona. La biografía de la beatificación recuerda que había tenido que suspender los estudios por enfermedad y fue declarado inútil para el servicio militar:

En los informes del maestro de novicios se confirman sus buenas cualidades intelectuales, su seriedad, pero se ponen en duda otras, como su carácter frío y poco comunicativo. Poco a poco fue mejorando y progresando en virtud. Este progreso se puede observar en los informes del P. Provincial de 1935, donde se indica su delicada salud, sus buenas cualidades intelectuales y artísticas, su buen comportamiento como religioso, observante y obediente, y su piedad y caridad.

Prudencio (de la Cruz) Gueréquiz y Guezuraga, sacerdote trinitario de 53 años, natural de Rigoitia (Vizcaya), fue asesinado el 31 de julio de 1936 y beatificado en 2007. Su historia se cuenta en el artículo del 8 de marzo.

Beato José Puig.José Puig Bret, religioso profeso claretiano nacido el 28 de abril de 1860 en Cistella (Girona), tenía 76 años cuando lo mataron en Terrassa (Barcelona) el 5 de septiembre de 1936. Fue beatificado el 21 de octubre de 2017 en Barcelona. Era seminarista diocesano antes de hacerse claretiano en 1879; ordenado en 1883, al año siguiente marchó a México, viviendo en Toluca y luego como superior en la capital. Tras sufrir injustas acusaciones, en 1898 fue trasladado como superior a Puebla, luego a Orizaba y en 1903 de regreso a España (Vic). Desde 1933 estaba en Sabadell, donde pudo prepararse para el martirio ya desde la Revolución de 1934, según relata la biografía de la beatificación:

El 6 de octubre de 1934 tuvo lugar la intentona revolucionaria, de la que se ha tratado al principio. Entonces el Padre manifestó que si no hubiera fracasado, todos hubieran sido mártires. Esta disposición al martirio la manifestaron varias veces todos los miembros de la comunidad de Sabadell.

El 19 de julio de 1936 se refugió en la calle San Juan, casa Solar (tienda). Al día siguiente volvió con los demás al convento para celebrar. Hacia mediodía todos se dirigieron de nuevo a sus refugios. Después por la tarde se trasladó junto con el H. Clavería al Asilo de las Hermanitas de los Pobres en calidad de anciano. Aquí estuvieron hasta su detención el día 4 de agosto siguiente. Durante este tiempo llevó vida muy piadosa, paciente y callada, preparándose interiormente para el martirio que se avecinaba.

La detención. El día 4 de agosto se presentó en el Asilo un sujeto de mala catadura, llamado Romans, con unos patrulleros y detuvieron al Padre y al H. Clavería, a quienes preguntaron en qué domicilios habían estado antes. Entonces los patrulleros les respondieron con todo cinismo:

Ahora os llevaremos a un sitio donde estaréis mucho mejor que aquí.

Seguidamente fueron conducidos a la cárcel como los otros miembros de la comunidad. Allí permaneció durante un mes. Durante este tiempo se dedicaba a ejercicios piadosos, el rezo del Santo Rosario, los Ejercicios Espirituales. Era notorio en Sabadell que en la cárcel llevaban vida de comunidad. Y el anciano Padre, en algunas comunicaciones con amigos había dejado entrever candorosamente:

Nos encontramos bien, y parece como si estuviéramos en casa.

Fue sacado de la cárcel violentamente el 4 de septiembre de 1936 a las 11,45 de la noche y llevado en el mismo coche con los HH. Clavería, Rafí y Solé. Fue fusilado en la carretera de Castellar, término municipal de Tarrasa, en la madrugada del 5 de dicho mes y año.

Segismundo Hidalgo Martínez (hermano Gabriel Eduardo), de 23 años y natural de Tobes y Rahedo (Burgos) fue uno de los 46 maristas asesinados el 8 de octubre de 1936 en Montcada i Reixac (Barcelona) y beatificados en 2007.

La madre María Micaela (María de la Salud Baldoví Trull),  religiosa profesa cisterciense de la Congregación de San Bernardo, natural de Algemesí y de 67 años, fue asesinada el 9 de noviembre de 1936 en Benifaió (Valencia) y beatificada en Santander el 3 de octubre de 2015. Es la primera por la derecha en esta foto (ver artículo del aniversario de su  martirio).

Mártir a pesar de no sufrir muerte violenta
Pedro Romero Espejo, sacerdote redentorista de 67 años y natural de Pancorbo (Burgos), murió en la cárcel de Cuenca el 29 de mayo de 1938 y fue beatificado en 2013. Había profesado como redentorista en 1889 y se ordenó en 1896, pero por su timidez no era apto para predicar misiones, por lo que se dedicó sobre todo a confesar. Vivió en Astorga, Madrid y Cuenca, donde durante la guerra se decidió a ir mendigando por las calles de la ciudad. Detenido varias veces por los milicianos, lo encarcelaron definitivamente en mayo de 1938. Allí, asistido espiritualmente por otros sacerdotes también presos como él, murió de disentería el 29 del mismo mes.

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