El Salvador rechaza la legislación para legalizar el aborto

La gran mayoría de los salvadoreños defiende la vida desde la concepción y piensan que “legalizar el negocio del aborto es un interés exclusivamente extranjero, no un interés nacional”. El pasado jueves enmendaron su Constitución para proteger a los niños en el vientre materno.

Una victoria pro vida ocurrió el pasado jueves en El Salvador, uno de los países pro-vida más fuertes del mundo, ya que los votos anticipados en dos proyectos de ley cambiaron el código penal para permitir que las excepciones al aborto no se materializaran antes de la clausura del Congreso. Un nuevo Congreso comienza el 1 de mayo bajo el control de la conservadora Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), que se espera que mantenga la protección de los no nacidos de la violencia del aborto.

Los defensores de la vida cabildearon en contra de un esfuerzo internacional para agregar excepciones a la prohibición del aborto en El Salvador. Según el New York Times, “lo que parecía ser el impulso hace unas semanas para suavizar la ley fue derrotado por una alianza de conservadores sociales y organizaciones religiosas que lograron convencer a los legisladores en los últimos días de que su voto podría tener un gran costo político”.

El llamado “impulso” se debió en gran parte al alcance de los medios y al despliegue publicitario de las principales organizaciones internacionales pro-abortistas, incluidos el Centro de Derechos Reproductivos (CRR), Human Rights Watch e Ipas, que esperaban que el Congreso salvadoreño cambiara su protección constitucional para los niños por nacer para permitir excepciones para el aborto; no lo hizo.

La líder pro vida Julia Regina de Cardenal, la presidenta de la Fundación Sí a la Vida, que en el pasado fue una de las responsables del esfuerzo exitoso para enmendar la Constitución para proteger a los niños en el útero, expresó su fuerte oposición a la interferencia internacional y llamó al Abogada de Defensa de los Derechos Humanos, Raquel Caballero, para investigar el financiamiento de organizaciones en El Salvador que lideraban el esfuerzo de cambiar la ley para determinar el nivel de influencia externa.

Los defensores pro-vida argumentaron que la gran mayoría de los salvadoreños defiende la vida desde la concepción y que “legalizar el negocio del aborto es un interés exclusivamente extranjero, no un interés nacional” #sialavida #noalaborto #abortaresmatar”

El principal patrocinador de uno de los proyectos de ley para cambiar la ley, el diputado Johnny Wright Sol, redujo su postura para permitir excepciones por amenazas a la vida y la salud de la madre y cuando el embarazo de un menor es el resultado de una violación, pero se dio cuenta de que su posición tampoco tenía apoyo público.

Pero los legisladores sí sintieron presión cuando la comunidad empresarial salvadoreña se unió a las organizaciones e instituciones civiles y religiosas en el esfuerzo pro-vida. La Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP) emitió un comunicado solicitando a los Diputados que mantengan “el derecho a la vida en todas sus etapas”. La declaración subrayaba: “Que el derecho a la vida de todo ser humano, incluidos los no nacidos, es la base fundamental del respeto por el estado de derecho y el sistema de libertades… Sería un precedente serio que abriría las puertas para justificar en el futuro haciendo lo mismo en otra etapa de la vida humana … Exigimos que los diputados no aprueben las reformas propuestas por los grupos abortistas”. (traducción en línea)

El arzobispo José Luis Escobar Alas de San Salvador pidió a los legisladores que rechazaran cualquier cambio propuesto diciendo: “No hay derecho a quitarle la vida a otra persona”.

A principios de este mes, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad al-Hussein, expresó su apoyo pro aborto en una carta a los legisladores. Según el artículo del New York Times, les pidió que relajaran la prohibición del aborto “de acuerdo con los estándares internacionales” y que este “sería un paso crucial que mejoraría la protección de los derechos humanos de las mujeres y los niños en El Salvador y evitaría futuros sufrimientos injustos”.

En respuesta a la pérdida, la declaración del Centro de Derechos Reproductivos confirmó las acusaciones pro vida de interferencia internacional, al admitir: “El Centro de Derechos Reproductivos ha estado trabajando durante décadas para exponer las consecuencias que tiene la prohibición general del aborto en El Salvador sobre las vidas de las mujeres salvadoreñas, y continuará trabajando con los defensores salvadoreños y la comunidad internacional para lograr la reforma del aborto”.

En su campaña para revertir las protecciones antiabortistas de El Salvador, el Centro usó lo que considera “grandes fichas” de Hollywood-Alyssa Milano, Maggie Gyllenhaal y Amy Brenneman- para tuitear el mensaje de CCR # EyesonElSalvador y que el Congreso salvadoreño debe “Finaliza esta ley”.

Sí, el mundo estaba mirando y los ojos del mundo vieron a las personas pro-vida en una manifestación pro vida en nombre del niño por nacer vulnerable y nuevamente rechazaron la violencia del aborto a pesar del trabajo de las organizaciones pro aborto internacionales y el Naciones. El Salvador demostró que continuará “amando a los dos”.

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