Un mártir al que quisieron hacer pasar por espía

Tres mártires del siglo XX en España nacieron un 22 de abril: un sacerdote religioso de la Sagrada Familia barcelonés, un lasaliano burgalés -al ejecutarlo, los milicianos cenetistas se tomaron la molestia de falsificar una carta para presentarlo como conspirador- y un oblato de María Inmaculada leonés.
Detenidos a punto de pasar la frontera
Pedro Sadurní Reventós, de 53 años y natural de Vilanova i la Geltrú (Barcelona), era sacerdote religioso de la Sagrada Familia y profesor del colegio San José de Tremp (Lleida), junto con su compañero de congregación Juan Cuscó Oliver (director del colegio, sacerdote de 64 años) fue una de las víctimas de la matanza de 74 sacerdotes y religiosos de la cárcel de Lleida en la madrugada del 20 de agosto de 1936.

Sadurní vistió el hábito de los hijos de la Sagrada Familia en 1886, hizo la profesión perpetua en 1903 y fue ordenado sacerdote en 1914. Enseñó en el colegio San Ramón de Vilafranca del Penedés. Cuscó, por su parte, había sido alumno de ese colegio, profesó en el Insituto en 1894 y se ordenó en 1899. Al estallar la guerra, tuvieron que dejar el colegio, que fue convertido en hospital militar, y vivir escondidos en el Hotel Siglo XX, hasta que, a primeros de agosto, se dirigieron hacia Esterri d’Aneu, con el propósito de pasar la frontera hacia Francia e Italia (con destino Roma) junto con otras personas. Tras cinco o seis horas de camino, llegaron hasta Alòs d’Isil, último pueblo de España, los dos religiosos se vieron obligados a detener la caminata por el excesivo cansancio. Durante esta pausa fueron detenidos por un grupo de milicianos y entregados al comité revolucionario de Esterri d’Aneu, desde donde fueron conducidos a la cárcel de Lleida, donde había 800 presos.

Falsificaron una carta para justificar su asesinato
Ismael Barrio Marquilla (hermano Celestino Antonio de las Escuelas Cristianas), de 25 años y oriundo de Piedrahita de Juarros (Burgos), fue asesinado el 20 de agosto de 1936 en el Torrente Cister (Barcelona) y beatificado en 2007. ingresó como novicio lasaliano en 1928 y trabajó desde 1930 en Bonanova. El 19 de julio de 1936 se refugio con otros dos Hermanos en casa del Sr. Coderk, padre de un alumno suyo. Los otros hermanos marcharon, y a quienes le decían que no se quedara en ese barrio, porque era peligroso, contestaba: “Si me matan, bendito sea Dios”. El 18 de agosto mas de 40 milicianos de la FAI rodearon la casa y quisieron llevarse al señor Coderk y sus hijos. Se llevaron al hermano Celestino, diciendo que era cura. El hijo pequeño les corrigió: “No es cura, sino profesor”. Dos días después unos milicianos se presentaron en la casa para mostrar que habían encontrado en el bolsillo del detenido una carta dirigida al General Cabanillas (Jefe de la Junta de Defensa Nacional en Burgos). Cuando el alumno del hermano Celestino la vio dijo: “Este escrito no es de él y además hay varias faltas de ortografía”. En la ficha del depósito de cadáveres figuraba que el hermano había muerto por disparos en el torrente del Cister, cerca de Barcelona, el día 20.

Serviliano Riaño Herrero, de 20 años y natural de Prioro (León), era oblato de María Inmaculada con la primera profesión (en Pozuelo, ver mapa de los 27 mártires), fue beatificado en 2011 y es uno de los dos beatos de la matanza de Soto de Aldovea, que se relata en el aniversario de su martirio (8 de noviembre de 1936).

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