La libertad de voto tumba la eutanasia en Portugal

Portugal no será el primer Estado en despenalizar la eutanasia en el sur de Europa. La decisión tomada ayer por el Parlamento de Lisboa, con 110 votos a favor frente a 115 en contra, 4 abstenciones y 1 ausencia, se debió al arraigo del ­cristianismo en la tierra de la Virgen de Fátima, pero también a la decisión del ­Partido Comunista Portugués (PCP) que, con sus 15 escaños, se desmarcó de la actual mayoría parlamentaria que forma con los socialistas, el Bloque de Izquierda y los ecologistas.

En una votación en la que el 76% de los diputados tenían libertad para actuar en conciencia, porque el conservador PSD y el Partido Socialista (PS) habían levantado la disciplina de grupo, fueron pocos los parlamentarios que se apartaron del criterio predominante en sus respectivas filas. Hubo seis del PSD que optaron por el sí y dos socialistas que se desentendieron de la postura favorable a la eutanasia de su líder, el primer ministro, António Costa, compartida también por el jefe de la oposición, el conservador Rui Rio.

Los partidarios de la ley anuncian que insistirán

Uno de los momentos clave llegó cuando Mariana Mortágua, figura emergente del Bloque de Izquierda, puso el dedo en la llaga de los comunistas. Mortágua señaló que el PCP se estaba alineando con el exgobernante Cavaco Silva, la más denostada para la izquierda figura de la derecha. En el Parlamento de Lisboa los diputados pueden interpelar desde su escaño al orador, que era el comunista António Filipe. Pero ya había agotado su tiempo, por lo que pidió al Bloque 30 segundos, que le fueron concedidos para aclarar que el PCP fija su postura por sí mismo.

La cortesía imperó así en el combate entre las dos ramas de la izquierda radical que ayer libraron el duelo fundamental, pues el Bloque fue pionero en la defensa de la eutanasia y era, junto a los socialistas, los verdes y los animalistas, uno de los promotores de los cuatro proyectos tumbados con el determinante ­rechazo del PCP, que aludió al ­imperativo constitucional de la ­inviolabilidad de la vida, a la obli­gación que tiene el Estado de ga­rantizar su prolongación en las ­mejores condiciones y a los efectos de la codicia capitalista. Filipe ­denunció que en Suiza “se instaló un verdadero negocio internacional de la muerte anticipada”.

Por su parte, el portavoz del Bloque en la sesión, José Manuel Pureza, abogó por la tolerancia, frente “a la prepotencia de imponer a todos un modelo de fin de vida”. Pero aunque el Bloque reivindicó ayer que lleva más de una década de lucha en pro de la despenalización, el proyecto de ley clave no era el suyo, sino el del PS, el que podía recibir más apoyos del conservador PSD. Y aunque al final resultase estéril, la propuesta con mayor respaldo fue la socialista, con 110 votos, frente a los 104 de la del Bloque y los ecologistas y los 102 de la animalista.

“Nadie hace apología de la muerte ni del sufrimiento”, proclamó la socialista Maria Antónia Almeida, quien aclaró que de lo que se trata es de “si una persona consciente hace una petición de anticipación del fin de su vida”. Argumentó que una vez que los avances médicos han permitido prolongar la existencia, debe regularse la posibilidad de no alargarla con dolor extremo. En cambio, los contrarios denunciaron que salvo el partido animalista, los otros no se presentaron con esta propuesta a las elecciones.

“¿Por qué tenemos que repetir el error de los Países Bajos?”, preguntó Isabel Galriça, representante del católico CDS. Afirmó que en los países donde se permite el suicidio médicamente asistido se producen abusos que llevan a la muerte a personas con deficiencias. Y Fernando Negrão, portavoz del PSD, criticó que la gran mayoría de portugueses mueren sin cuidados paliativos, cuya extensión reclamó.

Let's block ads! (Why?)

No hay comentarios.

Con tecnología de Blogger.