La polarización política deteriora las relaciones familiares

Las comidas familiares en las que se reúnen personas con ideologías diferentes se acortan en un contexto de polarización política, según una investigación de las universidades de California en Los Ángeles (UCLA) y de Washington en Seattle que ha analizado datos de más de diez millones de personas de Estados Unidos.

Aunque la investigación se ha realizado en la sociedad estadounidense tras la elección de Donald Trump como presidente, sus autores la enmarcan en el fenómeno más amplio de tensión política basada en la confrontación que también afecta a las democracias europeas. “El aumento de la polarización política en muchos países europeos es un reflejo fiel de lo que ocurre en Estados Unidos. No tenemos motivos para pensar que los efectos corrosivos que hemos encontrado en las relaciones familiares no se extiendan a Europa”, declara por correo electrónico Keith Chen, coautor de la investigación, de UCLA.

Según los resultados presentados esta semana en la revista Science, la polarización política afecta a las relaciones personales y, cuanta más propaganda política hay en una comunidad, más acusado es el fenómeno. Para minimizar los efectos negativos de la tensión política, los investigadores proponen que se adopten medidas destinadas a limitar las campañas de propaganda.

El trabajo se ha basado en la Cena de Acción de Gracias de noviembre del 2016, que tuvo lugar 16 días después de las elecciones entre Donald Trump y Hillary Clinton. La celebración de Acción de Gracias, que en su origen era un acto de agradecimiento por la cosecha del otoño, se ha convertido en la comida más larga del año en EE.UU. Centrada en un gran pavo asado, es aproximadamente equivalente a las comidas de Navidad en España.

Los investigadores han explotado datos anonimizados de teléfonos móviles que les han indicado la localización de más de diez millones de ciudadanos de todo el territorio de Estados Unidos durante el día de Acción de Gracias. Han deducido el lugar de residencia a partir de la localización de los móviles de una a cuatro de la madrugada durante las tres semanas anteriores.

A partir de los resultados de la circunscripción electoral del lugar de residencia, han calculado la probabilidad de que votaran por Trump o por Clinton. Por ejemplo, si en una circunscripción Trump obtuvo el 75% de los votos y Clinton el 25%, a sus vecinos se les ha asignado una probabilidad del 75% de haber votado a Trump y del 25% de haber votado a Clinton. Este cálculo de probabilidades se ha realizado tanto para las personas que fueron anfitrionas el día de Acción de Gracias como para las que fueron huéspedes. Esto ha permitido calcular, para cada reunión familiar, la probabilidad de que los comensales hubieran votado al mismo candidato o a candidatos distintos.

Los resultados indican que las reuniones familiares duraron una media de 4 horas y 42 minutos en los casos en que tanto los anfitriones como los huéspedes habían votado al mismo candidato. En los casos en que habían votado distinto, las reuniones se acortaron casi una hora, a una media de tres horas y 45 minutos. Curiosamente, en los casos en que votantes republicanos visitaron casas de de­mócratas, decidieron marcharse antes que cuando votantes demócratas visitaron a familiares re­publicanos.

Los investigadores analizaron también el impacto de la publi­cidad política, que fue especialmente intensa y agresiva en los llamados swing states (o estados bisagra), es decir, aquellos que oscilan entre el partido demócrata y el republicano, y de los que más depende el resultado final de las elecciones.

Estudios anteriores han comprobado que la publicidad política polariza las opiniones e intensifica la antipatía por los partidos de ideologías opuestas. El nuevo estudio ha confirmado este fenómeno. En las regiones donde la propaganda política fue más intensa, la duración de la cena en las familias que habían votado distinto se redujo a 3 horas y 11 minutos, es decir, una hora y media menos que en las familias que habían votado igual. De media, las cenas se acortaron 2 minutos y 36 segundos por cada mil anuncios políticos emitidos en una circunscripción.

Los investigadores alertan que la polarización está en aumento, que tiene efectos perjudiciales para el conjunto de la sociedad y que se crea “un mecanismo que se retroalimenta por el cual la segregación partidista reduce las oportunidades para conversaciones entre votantes de partidos distintos”. Si hace dos décadas el porcentaje de estadounidenses que expresaba sentimientos “muy desfavorables” por el otro partido era del 19%, en 2016 se había situado por encima del 55%, tanto entre votantes republicanos como entre demócratas.

En situaciones de polarización ideológica, “las personas tienden hacia versiones más extremas de sus posiciones iniciales cuando confrontan sus opiniones”, recuerdan los investigadores en Science. Este efecto se ve exacerbado por el hecho de que “las personas esperan que los otros respondan al debate en el mismo sentido que ellos, y atribuyen la falta de convergencia al sesgo y la irracionalidad de los demás, mientras que se ven a sí mismos y a quienes piensan igual que ellos como más neutrales”.

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